La neta mi infancia estuvo pocamadre. Asi, pocamadre. Yo desde el dia 1 de mi existencia, he vivido en la misma casa, ubicada en coyoacan, en la que por cierto, mi papa tambien ha vivido toda su vida (con algunos cambios en su estructura, sino ya se nos hubiera venido abajo hace siglos).
De entrada el vivir en coyoacan, para mi siempre ha sido un placer, excepto por el hecho de que mi chamba queda a años luz de distancia, pero si no fuera por eso, viviria toda mi vida por ahí. Ese halo bohemio, tradicionalista y cultural que tiene, impregna a la cotidianidad de la vida con una multiplicidad de colores que hacen de la mera existencia una deliciosa experiencia (obvio en la descripcion no se contempla a Coyoacan Joe).
Me gusta y un chingo, a pesar de no ser ni bohemio, ni culto, ni tradicionalista…
Mi infancia en sus calles era muy entretenida y tranquila. Me juntaba con mis vecinos a jugar futbol, americano, escondidillas, hockey hasta pequeñas travesuras como darle de limonazos a los coches (hasta que una ruca hostil me trepo a su tsuru azul-hipotermia para llevarme a la delegacion por un inocente limonazo que le propine a su coche. Por suerte no contaba con mi astucia y osadez de que iba a abrir la puerta de su coche en pleno movimiento para salir huyendo de su greñuda y cebosa melena), treparnos a la casa abandonada de la colonia (donde cai en un panal de abejas), treparnos a hacer desmadres en las azoteas de los vecinos (hasta que caimos en casa de un judicial enfermo, sociopata y barrigon que casi nos mata a tiros -literal- por treparnos a su azotea, anecdota que merece post aparte), y un sinfin de actividades que hacian las tardes sumamente divertidas.
Esas madres uno no las puede hacer hoy en dia. No se necesita tener 70 años para recordar con nostalgia los dias en que la seguridad reinaba (lo suficiente) en las calles como para que un niño pudiera estar jugando hasta las 8 de la noche sin causarle a los papas alguna suerte de enojo/susto, ya que la inclemente inseguridad nos tiene inmersos en un estado psicotico/paranoico a todos.
En fin, ya luego criticare al sistema y me echare un post con un discurso de esos que les gusta a los izquierdosos y anarquistas.
La neta es que si extraño mucho mis dias de infante.
Recuerdo con cariño hasta los cagues que me daban mis papas por mis multiples travesuras: vgr. Cuando en casa de mi tia tere me trepe a la azotea con mi primo pepe (quien hoy en dia es un pelele… aunque se veia venir, siempre fue muy timorato y pusilanime) y por que no, empezamos a aventar troncos a la casa del vecino (los troncos eran de la chimenea) y sin saber, cayeron en la capota de su porsche… O cuando me invitaba mi primo pepe a dormir a su casa, e invariablemente nos acababamos agarrando a madrazos por alguna estupidez, y terminabamos durmiendo en cuartos separados…
Como olvidar la divertidisima y magistral crueldad que se vivia en los salones: me acuerdo cuando en la primaria corria el rumor de que el papa de un wey era su abuelo (asi) y cualquier cosa que decia era “tu callate, que tu papa es tu abuelo”, o los apodos que nos poniamos unos a otros, las golpizas y cuando a la hora de la salida ibamos al parque que estaba a lado del cedros a ver como se madreaban, los helados de la salida con Chaquira (no Shakira), etc.
Luego se vino la etapa en la que todo mundo esta descontento, uno es puberto y deforme. Miembros desproporcionados, valemadrismo que muchas veces desembocaba en desaseo, malas calificaciones, caras de idiotas y personalidad pretenciosa… Habia que quedar bien… Y ahí es cuando la edad nos viene a joder para arrancarnos de las manos la inocencia caracteristica de los parvulos para convertirnos en unos indeseados sociales. Nadie quiere a los pubertos, ni entre ellos se quieren.
Ahí quedan algunos vestigios de libertad y despreocupacion que van a seguir vigentes hasta a mediados de la carrera (unos antes, otros despues) cuando uno empieza a trabajar. Ahí si, ya valio madres todo.
Adios a las tardes libres, el tiempo en exceso, la irresponsabilidad y el culpar a los demas… Aqui es cuando uno debe empezar a hacerse responsable de sus propios actos.
Pero no todo esta tan pinchurriento como se lee… Aqui empezamos a valernos por nosotros mismos, a cortar el cordon humbilical y finalmente dar la cara. Uno empieza a volverse adulto, lo cual tiene un tufillo agridulce que no logro determinar si es agradable o no.
Mi infancia estuvo plagada de buenos momentos, que ahora solo son recuerdos. En ningun momento estoy diciendo que mi adultez apesta, sino que los momentos vividos los atesoramos hasta que son recuerdos, creo.
Si bien la historia que escribo hoy, la cual muchas veces la lees tu, mi querido y probablemente unico lector, muchas veces me trae sinsabores, y malcopeo al respecto como si fuera un cataclismo fatal, debo reconocer que me trae muchos momentos gratos que disfruto como si aun fuera un niño.
A lo que voy con todo este desvario, creo que lo importante es no perder la capacidad de asombrarnos, ni de reirnos, ni de tener cierto valemadrismo con las cosas… Asi como ahorita atesoramos la inmadurez del niño que alguna vez fuimos, algun dia vamos a atesorar la inexperiencia del adulto, pero joven al fin y al cabo, que somos ahora.
En fin, creo que ya me extendi y ademas ya me canse de escribir en el celular (de ahí la falta de acentos).
Como este post fue cero malacopa y medio de hueva, prometo que el siguiente dejare salir a mis demonios internos para hacer un post digno de la censura de cualquier autoridad, ya sea politica, religiosa o familiar.
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